Montenegro, La joya de los Balcanes

Montenegro es sin duda alguna La joya de los Balcanes, llegué a Montenegro por casualidad, sin ninguna previsión y casi sin información y sin duda alguna me encontré sin esperarlo con la Joya de los Balcanes.

Estaba en Mostar, pensaba bajar hacia Dubrovnik, pero coincidí con 2 chicos noruegos en la guest house que me dijeron que Montenegro era alucinante, me enseñaron fotos y al ver las fotos no lo dude un instante, me lance a Montenegro con dos nombres Kotor y Budva, como "objetivos".
En la frontera compré una "mini" guía con un mapa para orientarme un poco, al cabo de un par de horas más estaba en el pseudo "fiordo" de Kotor, un lugar difícil de definir con palabras, la belleza del entorno es impresionante: montañas salpicadas de infinitos verdes y mar azul intenso en perfecta armonía.

 Panorámica del la región de Kotor

Kotor

Resguardada por el imponente fiordo al fondo de una de sus bahias se sitúa  la ciudad antigua de Kotor que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco.
Kotor es una ciudad turística, que cuenta con un puerto de yates  y excelente infraestructura para el turista hoteles, restaurantes, bares, etc.
En la entrada de la ciudad fortificada hay una oficina de información donde hay mapas gratuitos de la ciudad antigua, que es suficiente para orientarse y recorrerla.


La ciudad ha sido fundada por los cátaros en el siglo V , la han protegido fortificandola y situando una fortaleza sobre la falda de la montaña para su vigilarla.
En la ciudad se pueden visitar la catedral de San Trifón del siglo XII, con frescos y trabajos venecianos en oro, la iglesia de San Lucas, los  Palacios Drago y de Pima, su Museo Naval.  Son los edificios que construyen la historia de esta pequeña ciudad.

La fortaleza se sitúa a más de 200 metros de altura y es una de las grandes joyas de Montenegro, una ventana desde donde asomarse al mar y vigilar cuanto sucede en las casas y santuarios de la vieja ciudad.

Pero Kotor no es solo la ciudad antigua, es también su puerto y el marco natural impresionante que lo guarda, toda la ribera esta salpicada de pequeños pueblos y aldeas de caracter marinero de una autenticidad única.
Para dormir sin tener que acudir a un hotel, me acerque a una aldea buscando una casa particular con alquiler de habitaciones y resulto una excelente idea por el precio y la hospitalidad de sus dueños.


Budva

Al día siguiente me dirigí a Budva.
Una ciudad vital, llena de energía enmarcada en un marco natural también guapísimo.
Es el centro de turismo por excelencia de Montenegro, he visto muchos mas turistas en Budva que en Kotor, excursiones organizadas, veraneantes, cruceros, etc etc.... todos van a Budva y sin dudarlo es un buen destino.

Panorámica de Budva desde las Murallas

Pero a pesar del turismo la ciudad conserva el encanto y los montenegrinos son hospitalarios, te responden y acompañan a los sitios si te ven desorientada .
Budva también cuenta con una ciudad antigua fortificada en el extremo de la península, la foto anterior la hice desde lo alto de las murallas, merece mucho la pena subir a ellas por las vistas panorámicas que se tienen.

Esta antigua ciudad no es tan grande como la de Kotor, aún no está en el listado de Patrimonio de la Humanidad, pero es encantadora cuenta también con murallas, pequeñas callejuelas, medievales, decenas de terrazas y muchas pequeñas tiendas y mercadillos donde comprar recuerdos y souvenirs.


Extramuros hay una playa y un puerto deportivo donde hay unos simpáticos marineros con botes "taxi" que por poco dinero -regateando un poquito- os dan un paseo por el puerto para disfrutar de una excelente panorámica de la bahía.

En cuanto a las playas, las de la ciudad no destacan especialmente, pero a unos 500 metros de la ciudad vieja encuentra una playa de arena (algo poco común en esta zona del Adriático) llamada Mogren.
También se pueden visitar no muy lejos del centro las necrópolis griegas y romanas guardan antiguas joyas de oro y plata y cerámicas.




En definitiva Budva tiene para todos los gustos y toda la región del "fiordo" de Kotor es de impresionante belleza.
Llegar sin plan a Montenegro me hizo recordar mis viajes de hace 20 años, poca información y sin expectativas, es sin alguna duda es la mejor forma de viajar, dejar sorprenderse por el destino y sin esperar nada se obtiene todo.