"¡Salomón, te he vencido!", cuenta el historiador Procopio de Cesárea que exclamó el emperador Justiniano cuando vio Santa Sofía terminada. Corría el año 537 y Justiniano se había impuesto la misión de cristianizar la parte oriental del antiguo Imperio Romano y crear en Constantinopla la basílica que sería el centro de este nuevo mundo.
Para ello mandó traer los más ricos materiales del Imperio Bizantino: mármol verde de Tesalia, pórfido de Egipto, roca negra del Bósforo, columnas del templo de Artemisa, y oro y piedras preciosas para los mosaicos. Ante tanta belleza, el día de su inauguración, la gente aseguraba que un ángel había mostrado los planos a Justiniano.
El texto anterior es un extracto del artículo publicado el pasado mes de diciembre por El País: Santa Sofía recupera su esplendor motivado porque luego de 17 años de intensas obras, se ha da por finalizada la restauración de la nave central de la joya del arte bizantino, aunque las obras no han terminado completamente.
El pasado puente de Reyes, viaje a Turquía a la zona del Egeo, pero esta noticia me llevo por 2 días a Estambul (una de mis ciudades preferidas) para visitar especialmente a la maravillosa Aya Sofía, nombre turco de la joya bizantina.
El 8 de enero de 2010, la nave central estaba casi completamente restaurada, quedando algunos detalles pero ya se puede disfrutar sin ver el andamio gigante que "presidio" la nave central durante más de 15 años.
Nave Central de Aya Sofía - Enero 2011
La Historia de Aya Sofía se remonta al año 360 D.C. cuando el emperador bizantino Constantino, hizo construir una gran iglesia con el nombre de Megale Ekklesia en el lugar donde hoy en día se encuentra Aya Sofía.
La antigua iglesia de madera se quemo en un incendio en el año 404, entonces el emperador Teodosio ordeno al arquitecto Rufinos construir en el mismo emplazamiento otra iglesia mas resistente, que fue inaugurada en el año 416 y que también fue destruida durante la insurrección de Nika en 532. De este antiguo edificio pueden verse todavía los restos de su base, las escaleras y un friso decorado con relieves de ovejas (delante del museo).
Cuando Justiniano recupero el poder después de la insurreción, hizo reconstruirla y la iglesia de Justiniano es la misma que hoy se visita y que cuando vio finalizada exclamo la famosa frase "Salomón te he vencido".
Los turcos otomanos tomaron el control de Constantinopla en el año 1453 D.C. (finalizando con el imperio Romano de Oriente) y transformaron la catedral en una mezquita a la que agregaron cuatro minaretes y que se convirtió en la gran mezquita de los sultanes, durante mas de 500 años.
En 1935 por las órdenes de Ataturk se transformo en Museo y pertenece al Patrimonio de la Humanidad UNESCO desde 1985.
Mosaico bizantino - Aya Sofía
Durante el periodo de Justiniano y posteriores se adornaron sus paredes con bellisimos mosaicos; la anterior es la foto de uno de los tantos que alberga Aya Sofía; el arte bizantino es uno de mis preferidos y estos mosaicos de arte sacro no dejan indiferente a nadie, ni siquiera al mas ateo de los ateos y supongo que para los cristianos deberá ser una delicia ver plasmados a sus santos en estos maravillosos mosaicos.
Datos prácticos
Se encuentra en la Plaza Sultanahmet, facil de acceder con el tranvia T1, Parada Sultanahmet.
Días de Visita: Martes a domingo de 9:00 a 17:00
Precio: 20 liras turcas (aproximadamente 10 € )
Para más información os recomiendo visitar la Web Oficial Hagia Sofía que cuenta con fotos de algunos de sus mosaicos e interesante información (en Inglés).




