Mi Pasión por Viajar



"Viajar no es tan sólo moverse en el espacio.
Es acomodar el espíritu, predisponer el alma y aprender de nuevo"
Ortega y Gasset 

Mi gran pasión es conocer y disfrutar de otras culturas y aprender con ellas. Disfruto "soñando e imaginando" mis viajes (aunque nunca cumpla un itinerario previsto), los vivo intensamente y muchos de ellos forman parte de los mejores momentos que he vivido.

Hace más de 20 años que tengo esta pasión, cuando nació  a finales de la década de los 80 aún no existían algunas de las facilidades que hoy tenemos para planificarlos. No había Internet, no recuerdo las Lonely Planet en español, ni tampoco disponíamos de las aerolíneas low cost que han "popularizado" los movimientos por el mundo; así que los que queríamos viajar y un presupuesto pequeño las opciones eran autostop, autobuses e Interrail .

Hoy en día es difícil imaginar planificar y "soñar despierta" con un destino sin utilizar la tecnología, pero aquellos primeros viajes de bajo presupuesto, a veces de autostop y tienda de campaña, desconociendo exactamente a donde iba, casi sin utilizar guías y moviéndonos con mapas y referencias de otros viajeros, son los que han quedado grabados como las grandes experiencias: entre ellos el Cono Sur Americano en autostop y  miles de kilómetros por Europa en tren.

Más adelante, realicé dos viajes en solitario a dos destinos que hoy en día siguen siendo para mi las estrellas del continente americano: México y Perú.
Viajar sola me permite disfrutar de lo que realmente me interesa, sin centrarme en lugares  "hipotéticamente imprescindibles" y lo que intento es la interacción con los habitantes de los sitios que visito, desde que regresé de Perú (hace ya casi 10 año) viajar sola es mi modalidad preferida.

Esta pasión por viajar se desenfrenó desde que pise Asia en solitario, me cautivó Camboya, me sedujo China y me enamoró Nepal, sueño despierta en volver, porque siento que en Asia hay mucho que aprender y mucho que vivir, cuanto más viajo a Asia más siento que no se nada de ella y tengo que regresar una y otra vez.

Me mueven los destinos con gran carga arqueológica e histórica, las grandes civilizaciones antiguas desaparecidas, me apasiona perderme en una ciudad Maya o amanecer mirando las siluetas de templos antiguos en algún lugar de Asia.

Soy agnóstica o quizás creo en "Dios" bajo mi propia concepción.
No creo en las organizaciones religiosas, ni en ninguna clase de clero y tampoco en las presuntas encarnaciones de buda, divinidades o "de los iluminados".
Tengo curiosidad en como viven las distintas culturas su fe y la relación con sus dioses, a esto dedico buena parte del tiempo de mis viajes, he estado por ejemplo en ritos afroamericanos en Brasil, en las oraciones en mezquitas en Turquía, en misas cristianas y ortodoxas en Europa, en ceremonias hinduistas en India y Bali, en ceremonias de chamanes en México, en ceremonias a la Pachamama en Perú y en distintas ruedas de oración budistas en Tailandia y Nepal y estaré en todos los ritos y todas las ceremonias que me permitan el acceso.   A lo largo de los años cada día tengo más claro que todos creemos en el mismo Dios, es el mismo en esencia, pero son los dogmas y religiones los que generan fanatismos y con ellos guerras.

No me gusta el sistema en que vivimos, lo considero injusto y desigual, no tengo ideología política que "parezca" aplicable, mis ideales son cada día más anarquistas, porque en todos países que he visitado desde las supuestas democracias hasta el comunismo, he visto desigualdades y explotación del hombre por el hombre.
Espero algún día ver al mundo en paz, sin ambiciones desmedidas, sin explotación de los más pobres por los supuestos ricos, el mundo que me gustaría ver es un mundo sin fronteras, un mundo de lugares y no un mundo de países.

Decía José Marti "Contemplar la magia de la naturaleza, es sembrar en el alma lo esencial  de la vida" estoy de acuerdo con él,  la Naturaleza no deja de sorprenderme y maravillarme, no he visto nada hecho por el hombre que sea capaz de igualar la magia de un atardecer o un amanecer.
Los imponentes Alpes o los Himalayas, las Rías Gallegas, las playas de aguas cristalinas del Caribe o Tailandia, las dunas inmensas del Cabo Polonio, la Selva Amazónica, son sitios a los que nunca me cansaría   de volver...

En mis viajes intento equilibrar historia y arqueología,  cultura, tradiciones y creencias; y por supuesto naturaleza, a veces lo consigo otras no, pero lo que si consigo es volver siempre con más experiencias, considero que la Universidad de la Vida son los Caminos del Mundo.